Mi anuncio mínimo viable es este (cópialo)


Gran Vía. Honest Greens. Pollo Piri Piri y Ben’s Sweet Potatoes Fries.

En ese orden.

Y todo porque algunos domingos por la noche uno se flipa y va de artista bohemio…

…mientras mastica un boniato asado de seis euros envuelto en luces tenues propias de un club de swingers.

No saqué el Shazam para comprobarlo, pero con bastante probabilidad sonaba algún tema de Kaytranada de fondo.

Algo que me revuelve tan solo de pensarlo…

…porque “sacar el Shazam” es un poco de coña, ¿no?

Me imagino en tercera persona, narrando la jugada en mi propia cabeza:

—¿Por qué te quedas congelado, levantando el móvil más arriba que cuando haces una foto, pero menos que cuando piensas que lo orientas hacia el Hispasat?

—¿Por qué el Shazam solo coge la jodida canción al cuarto intento (siempre al cuarto, nunca antes) y, cuando lo hace, es un remix de un chamán senegalés de la Deep Web y NO la original?

En fin.

Estaba solo. Plato de pollo a mi derecha, subrayando una frase de la última página del libro que tenía entre manos.

Fue entonces, JUSTO al terminar de garabatearlo…

…cuando en vez de mi amiguito imaginario del Shazam apareció uno no tan imaginario que me susurró:

—¿Hablas español?

—Sí —respondí, mientras para mis adentros pensaba: “se viene”.

—Solo quería decirte que se te ve una persona muy interesante —dicho tal cual, pero empaquetado en un acento italiano con ciertos tintes homoeróticos.

—G…gr...gracias (?)

—Solo era eso, adiós —dijo, dejando la última “s” flotando en el aire y dándose la vuelta hacia la salida.


9 AM. Día siguiente. Salón de casa.

Me llega un mensaje. Y NO, no es del italiano:

Dos impactos así en menos de 12 horas te bajan rápido a tierra. Porque uno, además de “interesante”, bohemio y artista, intenta ser humilde…

…y toca reconocer cuando alguien como Miss “L.” explica tu propia idea mejor que tú.

Así que voy a rescatar aquí algunas de las reflexiones que nos regala:

“[...] creo que no se puede hablar ya de funnel y quedarnos tan anchos. Hay que hablar de universos [...] y fabrican exactamente al comprador de sus libros, webinars o lo que toque.”

BINGO.

Le di vueltas a aquella frase hasta entenderlo del todo: un funnel es una pendiente. Solo tiene una dirección posible… hacia abajo. O compras o te caes por los lados.

Pero un universo es otra cosa. Es un campo gravitacional. Y las personas orbitan alrededor de algo que las ATRAE.

Eso significa que cuando alguien orbita, NO suele caerse… se queda.

Ni una es mejor ni la otra peor: son capas relacionales distintas.

El funnel optimiza la transacción. El universo construye el contexto que hace que esa misma transacción tenga sentido.

Porque, salvo que seas un artista incomprendido, no suele haber muchos universos sin planeta$$$.

Vale, esto era lo primero. Vamos con la segunda reflexión de Miss "L.":

“[...] se me venía a la cabeza la posibilidad de que no haya solo una entrada al castillo que sirva para todos, sino que haya habitaciones y jardines reservadas y otros lugares mas públicos y accesibles. Las entradas traseras y delanteras no se tratarán igual o no a la vez.”

BINGO x2.

Aquí la pregunta es: ¿hacia dónde quieres atraer la atención en tu negocio?

Si tienes la respuesta clara, el resto es ingeniería. El funnel, el universo, la herramienta o plataforma… todo es secundario.

Si sigues la jerarquía de la que hablamos en el cuarto correo de la secuencia del periplo asiático, es fácil anteponer la filosofía a todo lo demás.

(Si ya lo recibiste en su momento, me refiero al que se llama: "Por qué sigues leyendo esto (4 de 7)").

Lo digo porque, por mucha inteligencia artificial que venga, por muchos low-tickets, lanzamientos por stories, SEO, GEO, AIO y demás siglas que se inventen en los próximos doce meses… la pregunta será la misma.

Y tú sabrás cómo responderla.

Llevado a la publicidad de trinchera, te dejo tres ejemplos de esta misma semana. Tres “entradas al castillo” muy distintas:

Caso 1 - Lanzamiento agresivo (Anuncio > Landing > WhatsApp > VSL > Stripe)

Parece de coña, pero empezamos con tres imágenes sueltas. Generaron las primeras 89 conversaciones de WhatsApp en una semana.

Al cierre del reto nos habíamos inventado 5 anuncios en vídeo de unos 45 segundos y otros 5 creativos de imagen. Aquello nos dejó más de 1.806 clics al botón de iniciar conversación en WhatsApp.

ROAS (Retorno de la inversión publicitaria) en primera venta: 1,80.

Lo mejor de este caso es que, aunque ese mismo ROAS hubiera sido a pérdidas (0,80, por decir algo), el negocio seguiría facturando como un cabrón…

…porque a doce meses, cuando ese mismo cliente que entró “a pérdidas” renueva un par de veces, el ROAS a largo plazo se va a 4,2.

¿Te acuerdas de lo de las órbitas? Pues eso.

Caso 2 - A dónde se puede llegar partiendo de 3 creativos

Una sola campaña. En activo mientras escribo esto (y durante los últimos 8 meses):

Has leído bien (o no tanto si estás en el móvil): más de 57.563 leads generados con una inversión de 54.022,57€.

De nuevo: aplicar principios y saber lo que estás haciendo frente a meter complejidad innecesaria en Meta Ads (y en este caso particular, en TikTok, también).

Caso 3 - Follow Me Ads (Anuncio > Perfil > Universo)

Aquí la gracia es que no vendemos nada.

Tan solo amplificamos el (muy buen) contenido orgánico que ya hace este cliente, poniéndolo delante de la gente correcta para expandir así su universo.

Lo que les ha generado hasta la fecha: más de 2.220 seguidores nuevos a un coste de 1,06€ por seguidor.

Digo lo de “seguidores”, pero son 2.220 personas (y otras 606.336 que, aunque no le siguieron, vieron por lo menos una vez ese contenido orgánico amplificado).

Personas que, además de visitar el perfil y decidir que era buena idea darle al botón de “Seguir”, se pasan por los Reels y los carruseles.

Algunos hasta reciben un MD personal de bienvenida. Y casi todos entran en nuestra “audiencia invisible” de Meta que más adelante nos permitirá hacer campañas de retargeting…

…para que cuando llegue el momento de “pedir” que compren algo, el “sí” llegue solo. Sin forzar la máquina.


Tres casos muy distintos de nuestro complejo de Dios jugando a generar universos con sus respectivos campos gravitacionales.

Tres anuncios mínimos viables (o lo que fueron en su momento) distintos, pero que cristalizan eso que te digo de que da igual en el punto en el que estés…

Pueden ser tus primeros 5€ al día con un Reel que ya tienes grabado.

Pueden ser los 50€ al día de ese otro lector que juega a crear tres variantes de anuncios cada semana.

O los 500€ al día de alguien que tiene un sistema operativo creativo brutal, que revisa las métricas a las 7 de la mañana (o tiene a un bot con un GPT personalizado que lo hace por él, algo que me saqué de la manga también esta semana para un cliente VIP).

Cada uno con una gravedad distinta, pero todos en la pista.

Y todo porque sin haberlo planeado… me ha salido un pareado.

Lo que nos lleva al cierre definitivo de nuestra amiga “L.” y su cita de Simone Weil:

"Entre las peculiaridades del mundo moderno no hay que olvidar la imposibilidad de apreciar la relación entre el esfuerzo y el efecto del esfuerzo. Demasiados intermediarios."

BINGO x3.

Los peores intermediarios no son Meta, ni el algoritmo, ni las agencias con ejércitos de becarios que te marean.

Los peores intermediarios somos nosotros mismos. Nuestras dudas existenciales de las 2AM que se proyectan en el techo de la habitación.

Las que llegan entre grabar el anuncio y recibir en la órbita a ese nuevo cliente:

“¿Esto funciona?”, “¿estoy en el camino correcto?”, “¿por qué nadie me compra si lo estoy haciendo todo bien”?

Sí. Eso es normal.

Cuando se trabaja en la dirección correcta, el silencio suele preceder a planetas con gravedad propia.

Por eso, quita a los intermediarios. Lanza tu experimento. Y deja que la gravedad haga su trabajo.

(Eso, o me escribes y te pongo en la autopista espacial).

Con amor,
David


P.D. Mientras lees esto, mi propio “anuncio mínimo viable” está en marcha desde las 7AM. Es este: enlace al anuncio en IG. Tiene 5€ al día y los tendrá durante toda la semana que entra. Nada que vender. Es una invitación a este universo mío particular. El domingo que viene te cuento qué pasó y te enseño el behind the scenes.

P.P.D. En el momento en el que escribo esto, tengo 43 seguidores en la cuenta de Instagram desde la que lo estoy haciendo. Cero publicaciones. Y así va a seguir durante un tiempo… porque a lo mejor me trago mis palabras, pero quiero demostrarte de veras que no hace falta sobrecomplicar las cosas aquí si tiras de principios e ingenio.

Brandloops

Brandloops

Read more from Brandloops

Basta con que mi ansioso dedo corazón pulse la tecla más gorda del portátil para que la pantalla cobre vida propia. Basta con que pasen cuarenta y siete minutos (y unos dieciocho segundos) para que, después de pasear por el mismo parque de siempre, me reciba un monitor retroiluminado tatuando en la pared del salón la confirmación de que el trabajo ya está hecho. Es raro. Mi IA de confianza acaba de editar la primera versión del que será mi próximo vídeo de YouTube. Y lo ha hecho casi sin...

De todos los trajes que tengo, el de hereje es el que mejor me sienta. Por eso, mientras poso y saltan los flashes, me oirás decirte, para terror de ese público que vive en los tiempos del “pensamiento positivo primero”, de la obsesión por manifestar (mucho antes que por manifestarse) y de los ejercicios de visualización que parecen películas mentales de serie B, que pienses en cómo puedes destruir tu negocio o tu idea. No estás delirando: te estoy preguntando cómo podrías hacerlo PEOR. No...

Cuando las cosas se ponen jodidas, me gusta pensar en Milón de Crotona. Me lo imagino consumido por el deseo de ponerse fuerte desde bien chiquitito (ha llovido un poco desde que este señor pobló la tierra; nada más y nada menos que desde el siglo VI a.C., para ser exactos). Entiendo que el ideal atlético de los griegos guiaba tanto al cincel que trabajaba el mármol, como a la voluntad de ciertos chavales de convertirse ellos mismos en esculturas andantes. Supongo también que, como en su...