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A lo mejor estoy proyectando, pero… Todo emprendedor es un ludópata en potencia. A los 16 estaba en el Sportium de mi barrio, con una taquicardia porque el cabrón de Droopys Saoirse le acababa de pasar por encima en la última curva al galgo por el que yo había apostado mi paga semanal. A los 20 estaba en el casino “Фламинго” (Flamingo) de Skopie, con mi novia de por entonces, resguardándonos del frío soviético gracias al calorcito capitalista de una tragaperras. Magia macedonia: convertimos dos bonos de bienvenida de 10€ en más de 100€. Parece una cifra de coña… Pero cuando financias tu Erasmus con una beca MEC y las comisiones que rascaste haciendo socias de ACNUR a varias abuelas… te sientes millonario. Por eso decidimos que no había mejor forma de pulirnos la pasta que en el mejor sushi de la ciudad. (Gastarse 100€ en sushi en la Macedonia pre-COVID de 2019 era un nivel de riqueza faltón: chocaba frontalmente con los FLIXBUS con los que nos movíamos por Europa del Este… imagínate un ALSA, pero comunista). Y hace no mucho, a los 26, estábamos dos colegas y yo en el barrio de Shibuya, Tokyo, reventando una máquina de pachinko… …siendo los únicos occidentales de la sala y metiendo yenes que no teníamos muy claro que fuésemos a recuperar jamás. Resultado: bloqueé la máquina dos veces. Por suerte, un japonés nos enseñó por señas cómo funcionaba aquello. A los diez minutos, la máquina parpadeaba como un árbol de Navidad epiléptico y los locales empezaron a mirarnos en plan: "cómo cojones han sacado el Jackpot estos guiris". Pensé que me volvía al hotel con un millón de yenes en el bolsillo. Pero no. Lo que me llevé en su lugar fue un lingotillo de oro de 0,1 gramos. (Cosa que me dio igual; me lo traje a España como un souvenir del azar). Y si te cuento todo este currículum de ludópata no es para exorcizar mis pecados, sino porque la sensación de echar el euro a la ruleta esperando que caiga el “0”… …es exactamente la misma que tienes la primera vez que abres el Ads Manager. Y de eso vengo a hablarte hoy: hay una psicología del jugador de póker y hay una psicología del anunciante. Son la misma. A los 5€/día, el reencuadre es PERMITIRSE. Tienes que superar la fase del ludópata. Olvida refrescar la pantalla cada 15 minutos para ver si ha caído una venta, si ha cambiado el CTR o qué “Hook Rate” tienes. Aquí entiendes que no estás comprando ni seguidores, ni leads, ni clientes… estás comprando aprendizaje comprimido. El problema es interno. Y hasta que no controles este impulso, los 50€/día son imposibles. ¿Qué deberías hacer? Lanzar la campaña y no mirarla en dos semanas. Átate las manos. A los 50€/día, el reencuadre es CONFIAR EN EL SISTEMA. Ya no escuchas los cantos de sirena de la tragaperras; estás mirando las tuberías por dentro. Tienes un par de campañas activas en las que confías. Revisas métricas una vez por semana, no cada vez que te sientas en el trono. Empiezas a entender a tu audiencia y utilizas esos datos para crear mejor contenido orgánico. Enhorabuena: te estás desintoxicando. El problema ha pasado de ser psicológico a ser sistémico. ¿Qué deberías hacer aquí? Pintar un cuadradito semanal en tu Calendar para revisar las métricas. Y no tocarlas fuera de ese hueco. (Eso a nivel operativo). A nivel conceptual: pensar en cómo vas a sobornar a la plataforma con una campaña de conversión más ambiciosa. Créeme: hay mucha vida al otro lado de las reproducciones, los comentarios y los seguidores. Hablamos de cosas como formularios, leads de los que puedes contactar (no de los que te cuelan un mail de 10 minutos) o campañas con objetivo de compra directa. Y a los 500€/día, el reencuadre es que… la PUBLICIDAD DEJA DE IMPORTAR. Parece absurdo, pero cuanto más inviertes, menos importa la “plataforma publicitaria” (da igual que hablemos de Meta, TikTok, Google o de los clasificados del 20 Minutos). El tema central ahora es el negocio que sostiene esa inversión: la oferta, los márgenes, el equipo de ventas, el flujo de caja… ¿Qué deberías hacer aquí? Cerrar el Ads Manager y abrir la P&L (cuenta de resultados). Eso y construir lo que llamo un sistema operativo creativo: la infraestructura que te permite generar ideas ganadoras a ritmo constante y convertirlas en anuncios que le den al algoritmo el combustible que necesita. La diferencia real entre un negocio que invierte 50€/día y uno que invierte 500€/día no es la tarjeta. Es el número de ideas ganadoras que puede producir, reconocer y lanzar al mismo tiempo. Si lo haces, el Ads Manager es ahora una ventanita en la fachada de la mansión que te has construido en La Moraleja. Enhorabuena. (Nota: hablo de 500€/día en campañas evergreen. Esto son activos que te traen negocio predecible a diario. No algo puntual: un lanzamiento de 500€/día durante una semana es, en realidad, un 50€/día con esteroides). A medida que escalas, los problemas de publicidad dejan de ser problemas de publicidad… …porque los problemas de conversión casi nunca se resuelven en el plano de la persuasión. Suena a trabalenguas. Pero tiene nombre en psicología. (Lo aprendí leyendo a Paul Watzlawick y su “Cambio”). Parafraseando: él dice que si estás teniendo una pesadilla, puedes hacer muchas cosas dentro del sueño: correr, esconderte, luchar, gritar, trepar por un muro… Mil cosas, pero ninguna de ellas terminará la pesadilla. A esto lo llama Cambio 1: acciones que alteran las cosas dentro del mismo sistema. Lo siguiente lo intuyes: la única forma de salir de la pesadilla supone cambiar de estar dormido… …a estar despierto. Cambio 2: un salto a otro estado. Subir el presupuesto de tus campañas sin tener un negocio que pueda soportarlo es correr más rápido dentro de la misma pesadilla (Cambio 1). Despegar los ojos de la plataforma publicitaria y pelearte con la oferta, los márgenes y las ventas: eso es despertar (Cambio 2). Cerrando el círculo… La próxima vez que una campaña no funcione, pregúntate: ¿Estás intentando resolver un problema de negocio peleándote con los botones de la máquina tragaperras? Contestar bien a esto, con la honestidad que duele… …es el único JACKPOT que paga. Con amor, P.D. Si te has reconocido en uno de los tres peldaños, respóndeme y dime en cuál. Con el número me vale. Me sirve para afinar lo que escribo aquí los próximos domingos. P.P.D. Una parte de mi trabajo consiste, literalmente, en atarle las manos a la gente durante tres semanas para que no haga del Ads Manager su máquina tragaperras particular. Mientras se desintoxican, montamos el andamiaje: qué mirar, cuándo mirarlo, qué tocar y qué NO tocar. Si estás en el peldaño 1 o rozando el 2, aquí te cuento cómo se lo monto a quienes ya están hartos de refrescar. |
Brandloops
Basta con que mi ansioso dedo corazón pulse la tecla más gorda del portátil para que la pantalla cobre vida propia. Basta con que pasen cuarenta y siete minutos (y unos dieciocho segundos) para que, después de pasear por el mismo parque de siempre, me reciba un monitor retroiluminado tatuando en la pared del salón la confirmación de que el trabajo ya está hecho. Es raro. Mi IA de confianza acaba de editar la primera versión del que será mi próximo vídeo de YouTube. Y lo ha hecho casi sin...
De todos los trajes que tengo, el de hereje es el que mejor me sienta. Por eso, mientras poso y saltan los flashes, me oirás decirte, para terror de ese público que vive en los tiempos del “pensamiento positivo primero”, de la obsesión por manifestar (mucho antes que por manifestarse) y de los ejercicios de visualización que parecen películas mentales de serie B, que pienses en cómo puedes destruir tu negocio o tu idea. No estás delirando: te estoy preguntando cómo podrías hacerlo PEOR. No...
Cuando las cosas se ponen jodidas, me gusta pensar en Milón de Crotona. Me lo imagino consumido por el deseo de ponerse fuerte desde bien chiquitito (ha llovido un poco desde que este señor pobló la tierra; nada más y nada menos que desde el siglo VI a.C., para ser exactos). Entiendo que el ideal atlético de los griegos guiaba tanto al cincel que trabajaba el mármol, como a la voluntad de ciertos chavales de convertirse ellos mismos en esculturas andantes. Supongo también que, como en su...